Como parte del comportamiento de la energía hacía la máxima entropía, las partículas subatómicas se han agrupado dando origen a la materia orgánica, que ha ido aumentando su complejidad estructural, mediante mecanismos como la evolución, integrando sistemas vivos.  El tratamiento de la información en algunos organismos ha originado la inteligencia, que se une a las herramientas de la evolución para continuar en el camino de la energía hacia su máxima entropía. Uno de los objetivos, en este sentido, de la inteligencia humana, es contribuir a la eliminación de la muerte biológica. “La muerte de la Muerte” expone el panorama en 2018 de la actividad que realiza nuestra especie para conseguirlo, además de invitar a la reflexión acerca de las múltiples consecuencias, y animar a seguir trabajando para controlar los mecanismos que gobiernan la muerte, ofreciendo la oportunidad al homo sapiens sapiens (Sistema estacionario), de dar un salto evolutivo que nos permitirá disfrutar de una vida saludable por tiempo indefinido.

El progreso humano se desarrolla en un entorno de alta incertidumbre. Previendo retrasos en la consecución del control de la muerte, y para las personas de más edad en la actualidad, en el capítulo 8 de “La muerte de la Muerte” se describe un plan de contingencia para aquellos que quieran una vida saludable sin fecha de caducidad: la criopreservación humana.

Recomendamos este apasionante libro, especialmente a los interesados en las ciencias y tecnologías para la extensión de la vida. Además, los beneficios de su venta se destinarán a I+D+i+d para vivir más y mejor.

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