10/09/11

El Director Científico de Crionica.org afirma que no es descartable acabar con patologías que actualmente son incurables.

Texto original del Dr. Jaime Lagúnez Otero


El Doctor Jaime Lagúnez, Director Científico de Crionica.org ha manifestado que la criónica servirá para extender la longevidad. Esta forma de “no muerte” se encuentra en fase experimental y por el momento sólo se puede utilizar el proceso de criopreservación de la persona, a una temperatura de menos ciento noventa y seis grados centígrados, con la finalidad de recuperarla posteriormente.

La criónica representa una técnica médica que según estudios de prospectiva, los recursos científicos y tecnológicos del futuro podrían permitir la reanimación de las personas sometidas a este proceso, manteniendo intacta su personalidad y memoria. El objetivo de la criónica es el de salvar vidas y superar la enfermedad y el sufrimiento (ya manifestamos anteriormente, como una vez dictaminada la muerte legal, personas que se encuentran en un proceso terminal de su enfermedad, deberían poder optar por este procedimiento).

Según Lagúnez Otero, “la definición de muerte ha cambiado varias veces a través de la historia. Ante los avances de las nuevas técnicas biomédicas y de la criónica, debería cambiar de nuevo. Un número importante de los miembros de nuestras organizaciones promueve la idea de que mientras que exista el potencial neurobiológico de actividad cerebral, el individuo aún cuenta con el don de la vida. Aprobamos el sentir de que la sociedad tiene el compromiso de intentar recuperar la salud de todo individuo que desee continuar viviendo independientemente del estado fisiológico en el que se encuentre”.

Para el Director Científico, las técnicas de criopreservación se depuran rápidamente y es ya considerada básica y necesaria, entre otras áreas, para el trasplante de órganos: “Se han salvado miles de vidas gracias al trasplante de órganos como el hígado, riñón y corazón. Para lograr mas trasplantes será necesario conservarlos a bajas temperaturas, en cuyo estado, las reacciones biofísicas y oxidantes, que causan deterioro, son detenidas. Cabe mencionar que al solidificarse, el agua, que conforma en ocasiones más del 80% de la materia de los tejidos, se generan cristales destructores de macromoléculas vitales así como deshidratación. Para evitar la formación de cristales se suministran actualmente anticongelantes. Existen avances considerables con técnicas de perfusión de derivados de glicerol y otros compuestos. Aplicando esto, una vez congeladas o expresándose de manera más rigurosa, vitrificadas, las células constituyentes se mantienen en el mismo estado durante un tiempo indefinido”.

Un problema que se plantea es la recuperación futura del paciente, según el Dr. Lagúnez, “el proceso de recuperación térmica también debe optimizarse de modo que el tejido, órgano u organismo regresen a la situación fisiológica en la que se encontraban antes del proceso de suspensión. Los resultados positivos obtenidos ya, usando órganos y tejidos con bajas temperaturas y compuestos criopreservantes han generado este campo tecno-científico dedicado a la preservación del organismo entero. La teoría indica que al estar presentes todos los componentes fisicoquímicos que permiten la estimulación de los tejidos excitables musculares, nerviosos y endócrinos, el organismo tiene la posibilidad de recuperar sus signos vitales. Como apoyo adicional, es posible reactivar los tejidos de varias maneras, como son la estimulación eléctrica neuronal y muscular. Evidentemente, es importante saber que no existe razon para pensar que la persona no recuperaría su identidad y su propia conciencia y lo haría en buenas condiciones psicofísicas. Nosotros insistimos que podría ser criopreservada en vida, siempre que fuera necesario.

“Se debe enfatizar, también, que el proceso idealmente se puede llevar a cabo en estado saludable para que así el individuo tenga la oportunidad de reanudar su vida dentro de una agenda predeterminada”, asegura Lagúnez Otero. Por otra parte es evidente que, a pesar de todos los obstáculos tecnológicos que esto implica, no puede descartarse que en el futuro, las patologías que actualmente no lo son, sí serán curables. De esta manera se generan tres propuestas: una es la de promover la posibilidad de ser criopreservado en vida saludable, otra cuando existe un proceso patológico terminal y otra, la de llevar a cabo el proceso en el momento de definición legal de expiración”.

Finalmente, Lagúnez considera conveniente recordar que existen aquellos individuos que desean más tiempo u otra oportunidad para construir su historia vital. Es por todo lo expuesto que persiste la necesidad de que se invierta en este campo.

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