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EL HTK AUMENTA LA PRESERVACIÓN DEL RIÑON EN ISQUEMIA FRÍA
El riñón en isquemia fría se
preserva durante más tiempo cuando se hace uso del líquido denominado
HTK. El empleo de esta técnica y de otras como el trasplante de órganos
procedentes de donantes que sufren asistolia permitirá aumentar el número
de órganos disponibles para ser trasplantados. Estas son algunas de las
conclusiones a las que se han llegado en el LXII Congreso Nacional de
Urología.
CARLOS MENÉNDEZ.
Valladolid. La utilización del líquido denominado HTK aumenta
el tiempo de preservación del riñón en isquemia, según ha
manifestado Javier Burgos, coordinador del Grupo de Trasplantes de la
Asociación Española de Urología y del servicio de Urología del Ramón
y Cajal, de Madrid, durante el congreso que dicha sociedad celebra en
Valladolid.
Este líquido, junto a otros que se
encuentran en investigación, permite conservar el riñón más tiempo
que con los métodos clásicos, aunque el tiempo debe ser inferior a 24
horas.
Precisamente, el incremento del
tiempo de preservación del órgano en isquemia fría es uno de los
retos del grupo de trasplantes de la AEU. Para Burgos, la preservación
se debe hacer en un líquido a cuatro grados centígrados, pero no
prefundido por sangre, y se mantiene así hasta el momento de la
implantación. Es aconsejable que ese tiempo sea lo más corto posible
para que el injerto funcione bien. El tiempo depende de que el
trasplante de riñón se realice en el mismo hospital o tenga que ir de
un lado a otro.
XENOTRASPLANTES
Asimismo, se está trabajando en la
elaboración de máquinas de perfusión continua que permitan que el órgano
esté prefundido por sangre hasta el momento de su trasplante. Estas técnicas
se enmarcan dentro de un objetivo más amplio de la AEU, que es el de
conseguir incrementar el número de donaciones de riñón. En el futuro,
una forma, según el doctor Burgos, será recurrir a los
xenotrasplantes.
El incremento de donantes en
asistolia o parada cardiaca aumentará el número de órganos
disponibles. A este respecto, Burgos aseguró que el uso de esta técnica
permitiría incrementar el número de donaciones entre un 13 y un 20 por
ciento. Idealmente, el riñón para trasplante sería aquel que se
extrae estando prefundido por sangre, para que esté oxigenado hasta el
último momento antes de la extracción. Sin embargo, en ciertas
condiciones se puede extraer en pacientes con parada cardiaca previa que
estén en muerte cerebral posterior y el tiempo durante el cual no le ha
llegado sangre al riñón sea corto (menos de media hora). Esos riñones,
aunque han estado un tiempo sin perfusión sanguínea, son válidos para
el trasplante si las técnicas de preservación en isquemia fría son
las adecuadas.
Según Burgos, la función
inmediata del riñón extraido de donante con parada cardiaca es peor,
pero a largo plazo es igual. Al principio, entre un 30 y un 50 por
ciento de los trasplantes renales no funcionan, aunque luego lo hacen
normalmente. Con un riñón procedente de un donante en asistolia, la
incidencia del riñón no funcionante al principio es algo superior,
pero su funcionamiento es válido.
La AEU está buscando fórmulas para que
todos los residentes tengan una buena formación en el trasplante renal.
Otros objetivos son mejorar la inmunosupresión para que disminuya el
rechazo, mejore la supervivencia del injerto y disminuya la oferta de órganos
indeseables.
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