ARTÍCULOS
OTRO CASO PARTICULAR
María Camacho,
colombiana de 41 años, madre de tres hijos de 10, 11 y 13 años y
residente en la localidad de Brixton, al sur de Londres, es una de las
17 personas en el Reino Unido, y 370 en el mundo, que pagan un seguro
para que a su muerte las congelen para ser “resucitadas” 200 años
después.
El problema para María
es que no puede permitirse pagar las 100.000 libras (unos 160.000 dólares)
que la “Organización de Crioterapia Alcor”, con sede en Arizona
(EE.UU.), cobra por la congelación de todo el cuerpo, por lo que decidió
pagar solamente por la congelación de la cabeza “que es la parte más
importante del cuerpo”.
Está dispuesta a
costear las 40.000 libras (unos 64.000 dólares) que supone la operación,
“porque si la cabeza permanece viva, todo va bien”, declaró al
diario “Today”.
Según María, no será
un gran problema encontrar otro cuerpo vivo para su propia cabeza. “Lo
importante es que yo estaré viva mientras todos los que dicen que estoy
loca permanecerán muertos”.
De momento, sigue
pagando las 25 libras mensuales (unos 37 dólares) que le cuesta el
seguro de vida que costeará las 40.000 libras de la operación y 200
libras anuales suplementarias (unos 320 dólares) a la Organización
estadounidense.
Según el contrato,
cuando fallezca, su cuerpo será trasladado a la sucursal de crioterapia
que la Organización tiene en el condado de Sussex, donde será
preparado químicamente para ser enviado a Arizona, donde se separará
la cabeza, que será rellenada con agentes químicos.
Posteriormente, la
cabeza será sumergida en nitrógeno líquido a menos 196 grados centígrados
y será “devuelta a la vida en el año 2.200”.
Para tener de qué vivir entonces, María
ahorra actualmente todas las semanas 10 libras (unos 16 dólares). EFE
VOLVER
|