¿Dónde estoy? … ¡Ah, sí!. El tratamiento para mi cáncer de páncreas me tiene extenuado y desorientado. Ha llegado el momento. Los médicos me han dicho que mi expectativa de vida era de tres semanas. A pesar de los riesgos, mi mejor opción es conservarme como estoy hasta que puedan curarme la enfermedad. Aquí estoy a punto de que me criopreserven. Ya me han sedado … Noto en mi mano la de María, mi amor … . (…)

¿Qué ha pasado?. ¿Todo ha ido bien?. Alguien me habla … ¿Antonio?. ¿Cómo estás?… . Han pasado tres días desde la reanimación, y veinticinco años desde que me criopreservaron los de la Sociedad Criónica. Ni rastro del cáncer. Estoy totalmente sano, y gracias al control y reversión logrados del envejecimiento, me han rejuvenecido veintiséis años de edad biológica.

 

Desde hace décadas se viene utilizando el coma inducido, con los riesgos que conlleva, para permitir al cuerpo disponer de tiempo para que se recupere parcialmente de lesiones graves, y curarle. La hipotermia se utiliza para reducir la actividad biológica y los riesgos en intervenciones quirúrgicas prolongadas y de hecho ya se usa en muchas salas de operaciones hoy en día. Se está investigando y desarrollando técnicas para hibernar durante meses o incluso años a los astronautas en viajes espaciales. La criobiología ha permitido el desarrollo de diversas técnicas de criopreservación biológica. La criopreservación de espermatozoides se realiza desde 1952 [Polge y Row], posteriormente se ha realizado de óvulos completos y más recientemente incluso de fetos, en todos los casos han dado lugar a cientos de miles de personas sanas que ya han estado en sus primeros estados de la vida criopreservados. La criopreservación de órganos ya ha logrado también sus primeros éxitos con riñones y cerebros pequeños. Esto permitirá disponer de bancos de órganos útiles por tiempo indefinido, y extender la técnica a un sistema de tejidos y órganos como un cuerpo humano, acabando la escasez actual, si es que otras técnicas no lo hacen incluso innecesario, pues los avances en la fabricación de órganos en laboratorio desde diferentes enfoques están siendo cada vez más rápidos y prometedores en una carrera desenfrenada.

La criopreservación no es nada nuevo y lleva décadas aplicándose con éxito.  Consiste en un conjunto de técnicas para la conservación por tiempo indefinido de estructuras biológicas. Ya se utiliza para conservar a bajas temperaturas células, tejidos y pequeños órganos. Gracias a esto, por ejemplo, mujeres enfermas (cáncer) que no pueden tener hijos consiguen ser madres una vez tratada la enfermedad. También permite retrasar la maternidad de mujeres sanas, hasta una edad donde ya no son fértiles pero es factible, dado el gran aumento de la expectativa de vida y mejora de la salud, a diferencia de la situación de generaciones anteriores. Cada vez más empresas ofrecen gratuitamente esta opción a sus trabajadoras.

La Criopreservación Humana (CH) se viene aplicando como técnica experimental desde 1967. La fiabilidad inicial ha crecido significativamente gracias al progreso científico y tecnológico de los últimos años. Estos avances está convirtiendo en realidad las bases sobre las que se sustenta la CH, y todos estamos asistiendo a ello, día a día. El mismo progreso que ha convertido en realidad de hoy innumerables ficciones del pasado. La fabricación de órganos, edición genética (CRISPR, descubierta por un valenciano, Francís Mójica) y la nanotecnología, entre otros, son algunos conceptos, fantasías de un pasado muchas veces próximo, que han abandonado el plano de la ficción para comenzar a hacerse realidad y dar sus primeros frutos de muchos más que están por venir y que ya nadie puede cuestionar como se hacía en 1967.

El objetivo de la Criopreservación Humana es también conseguir la reanimación óptima después de permanecer sin actividad biológica por tiempo indefinido, hasta que sea posible restablecer el buen estado de salud del paciente y, por supuesto, cuando sea posible revertir el proceso de criopreservación.

Se están dedicando muchos recursos para conseguir la criopreservación de todo tipo de órganos. El 31 de octubre de 2016 finalizó el proyecto europeo CRYOPRESERVATION para aplicaciones en agricultura, preservación de alimentos, criobiología y ciencia biomédica. Ramón Risco (Universidad de Sevilla), consultor científico de la Sociedad Criónica, está trabajando con proteínas de unión al hielo (IBPs) y nanopartículas magnéticas (Proteinas de unión al hielo nanomagnéticas –mIBPs) para mejorar las técnicas actuales. Son ya numerosos los grupos y proyectos de criopreservación que se están desarrollando por toda Europa, Norteamérica, Australia y China.

La criónica en concreto es un conjunto de técnicas utilizadas para preservar a una persona con el objetivo de reanimarla, sanarla y reinsertarla en la Sociedad. La preservación se consigue deteniendo la actividad biológica al reducir hasta -195,79ºC la temperatura del cuerpo.

La técnica usada actualmente es la vitrificación, basada en el uso de crioprotectores. También se están desarrollando otras técnicas, como la antes mencionada basada en el uso de nanopartículas magnéticas y proteínas de unión al hielo.

Los servicios de los centros criónicos se centran en varios aspectos: custodia, gestión patrimonial, reanimación/reversión e inserción de los pacientes.

 

¿Cómo se va a poder “recuperar” a una persona criopreservada si está “muerta”?

 La criónica pretende poder reanimar a personas declaradas legalmente muertas. La muerte legal es diferente a la muerte biológica. Es muy importante comprender esta distinción para evitar malentendidos o interpretaciones irreales o fantasiosas de esta técnica. Aplicando protocolos criónicos se consigue detener el deterioro biológico que se inicia al morir y los órganos pueden permanecer así durante tiempo virtualmente indefinido.

La muerte legal se declara tras una parada cardiorrespiratoria y la consiguiente pérdida de conciencia. A las personas jóvenes, que se les presupone más años de vida, se les aplican shocks electromagnéticos para que el corazón vuelva a latir y conseguir reanimarlas. En los hospitales hay salas de resucitación especializadas en estas técnicas.

Sin embargo, a las personas ancianas que sufren un infarto y pierden la conciencia, como ocurre a diario en las residencias u hospitales, nadie se  molesta en aplicarles un electroshock, pues se da por concluido su periodo vital por motivos puramente éticos o morales, no porque realmente no se les pueda reanimar. La pérdida de conciencia no provoca la destrucción inmediata del cerebro. Los recuerdos y memorias que son los que hacen al individuo, permanecen en su cerebro intactos durante horas y es ahí donde la criónica entra en juego, en ese periodo “ventana” donde la persona ha perdido la conciencia pero sus órganos están aún perfectamente conservados y sin ningún deterioro, principalmente el cerebro.

 

La criónica en el ámbito jurídico.

Cuando el médico certifica la muerte legal de la persona, aún existe actividad biológica pues los órganos están intactos y puede conseguirse detener esa actividad por tiempo indefinido sin dañar los tejidos hasta que la persona pueda ser reanimada en un futuro. Esa es la clave del éxito.

Las previsiones más optimistas determinan una probabilidad alta de que en el plazo de 10 años se consiga detener el envejecimiento y revertirlo así como muchas enfermedades hoy intratables. Otros pronósticos hablan de un plazo de 30 o 50 años o incluso más. De una forma u otra, es algo que va a ocurrir de manera innegable, pues los mecanismos que regulan el envejecimiento se están comenzando a comprender. Ya se han hecho las primeras pruebas de laboratorio con éxito en ratones con progeria, un hito que acaparó hace apenas un mes los titulares de toda la prensa internacional, debido al enorme calado del descubrimiento:

http://www.elmundo.es/salud/2016/12/15/5851e3bb468aeb523a8b45f4.html

Sin embargo, a día de hoy, las personas siguen muriendo y los que deseen vivir más y mejor tienen derecho a contar ya con una opción fiable. Esta opción es la conservación a bajas temperaturas.

En España ahora mismo la criónica es “alegal”, esto es, no está regulada pero tampoco prohibida. Se puede practicar la primera parte del protocolo sin obstáculos legales, siempre que un juez lo autorice. Esto es factible siempre que conste en el testamento vital y las últimas voluntades del paciente.  Ya se ha hecho en varios casos. Una vez transcurrida esta primera fase se traslada al paciente a Estados Unidos o Rusia donde se pueden dejar de manera indefinida. Lo que no es legal aún en España es conservar a una persona legalmente fallecida, aunque esté sometida a tratamiento criónico, por tiempo indefinido. De ahí que haya que trasladar al paciente a terceros países.

 

¿Para quién es la criónica?

 La criónica puede beneficiar a todo tipo de personas, de cualquier edad, que deseen vivir más años y con buena salud. Es una especie de “ambulancia” al futuro, dicho de una manera fácil de entender. Hoy en día se están curando de ciertos tipos de cáncer y enfermedades a personas que hace sólo 10 años habrían fallecido de las mismas dolencias. El ritmo de avance médico, tecnológico y científico se está acelerando de una manera casi exponencial y todos estamos asistiendo a ello, con los teléfonos móviles como la prueba más palpable de este desarrollo acelerado.

La criónica supone ofrecer una oportunidad a todas las personas ante la muerte, por el motivo que sea, en las que su cerebro y su mente están en buen estado. Hoy nadie discute ya que en el futuro todas las enfermedades tendrán cura de una manera u otra, y todas las partes del cuerpo se podrán reparar o reemplazar.

La Sociedad Criónica es hoy por hoy la primera asociación pionera en España que aglutina a todas las personas interesadas en esta técnica. La Sociedad Criónica, con NIF G87652996, está inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones (Sección: 1ª / Número Nacional: 611736) desde el 15 de diciembre de 2016.

Contamos con el reconocimiento de los dos principales centros criónicos en el mundo, con los que llevamos colaborando en la divulgación durante más de 12 años (Alcor en Arizona y Cryonics Institute en Michigan), así como con Kriorus, sita  en Moscú. Nuestro objetivo inmediato es dar atención primaria, para la primera fase del protocolo en España, y a continuación trasladar al paciente hacia el centro criónico ubicado en un tercer país.

En nuestra asociación contamos con los principales especialistas en la materia, tanto en España como el resto de Europa. Expertos que además pueden dar formación a otras personas. También disponemos del asesoramiento de profesionales reputados del mundo de la ciencia y la tecnología, que forman parte de nuestro Consejo Consultivo, tales como el Profesor Ramón Risco de la Universidad de Sevilla o el Profesor José Luis Cordeiro, ingeniero y conocidísimo comunicador, entre otras personas.

La Sociedad Criónica es una asociación sin ánimo de lucro que pretende aglutinar a todas las personas interesadas en la criónica en España. Estamos abiertos a la colaboración de personas con diferentes perfiles, interesadas en este campo, profesionales de la salud, el Derecho, la tecnología, con posibilidad de proporcionar ayuda financiera para llevar a cabo el proyecto, o simplemente personas interesadas en contratar un plan criónico para sí mismas y contar con apoyo y asesoramiento.

Póngase en contacto con nosotros a través de info@crionica.org

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